La Compasión nuestra de cada día

compassion_2En estos días recibimos una llamada de un gran amigo. La misma comenzó con las preguntas básicas tales como ¿cómo están las nenas? ¿cómo nos va en el trabajo? ¿qué hay de nuevo? entre otras.

De momento hubo un silencio no común después de unas de las respuestas. Después de un tiempo de tener una amistad uno sabe cuando hay cosas que no se están diciendo que están en la cabeza dando vuelta incontrolablemente.

Así que de una forma no agresiva hice un simple comentario sobre algo que nos estaba pasando y fue exactamente el detonante que ayudó a que eso que estaba encerrado en la jaula de la mente tuviera una oportunidad de salir.

Lo comparamos con ese sonido cuando uno abre un refresco, ese sonido de liberación de energía, de algo que tenía una necesidad inmensa de escapar de donde estaba y no encontraba como.

Luego de escuchar con detenimiento las circunstancias que lo habían llevado al estado mental en donde estaba y de la manera en la que el había accionado a las mismas, hubo un silencio, pero ahora del otro lado.

Comforting HandsInmediatamente nos vino en cuestión de micro segundos una película la cual no había sido estrenada aún, en donde posicionaba a nuestro amigo en el papel protagónico y observábamos el final de la misma. Ese final solo se pudiera resumir como una tragedia absoluta. El castigo amargo y sin misericordia en su contra era uno que nadie se merece.

Justo al momento en que los créditos están siendo presentados, un pensamiento llegó y se manifestó diciendo “que tal si ven como la compasión se ha manifestado”. ¿Compasión?, fue la pregunta inmediata que nació en ese momento.

Pero, es en ese instante en donde desgraciadamente nos refugiamos en la ilusión de que estamos perdidos, en donde creemos que tenemos el control de las cosas, que lo que nos está pasando es culpa de otros y que eso pasará si lo ponemos debajo de la alfombra.

Luego en la soledad de nuestra alcoba y acompañados del silencio es que nos damos cuenta que una de las grandes lecciones que tenemos como seres humanos es el recordar quienes realmente somos.

Es en ese proceso de recordar en donde nos damos cuenta de que las cosas que deben de importarnos, no están en la lista de prioridades, y las que si están son las que nos desvían aparatosamente de ese camino, y de repente nos encontramos con luchas infructuosas en las que escogemos estar.

Nos perdemos en tratar de tener la razón, sin darnos la oportunidad de sentir el verdadero significado de la compasión. De hecho, hay personas que jamás han sentido, ni por un instante ese sentimiento tan sencillo y revelador.

La sociedad define la palabra compasión como el “sentimiento de conmiseración, pena o lástima hacia quienes sufren penas, calamidades o desgracias”.

Pero si nos damos una oportunidad de ver otros significados pudiéramos utilizar que es el mecanismo en donde nos permitimos admitir que no somos invencibles, que estamos aquí para recordar lo único que debemos de recordar, que es que nuestro mayor reto como se humano, como sociedad y como raza humana, es como de una vez y por todas entendemos que el amarnos a nosotros mismos, es la lección más importante que debemos de aprender.

Que esa es la razón principal por la cual estamos aquí ahora. Que el recordar que somos y siempre hemos sido amor. Que eso es la única cosa que nos une como seres de luz que todos somos, independientemente de donde vengamos o que equipaje hayamos adquirido en el proceso.

know-compassionQue la compasión es un acto individual, que se convierte en uno colectivo cuando lo entendemos y lo ponemos en práctica con nosotros mismos diariamente. Es en ese estado mental en donde sentimos su verdadero significado, experimentamos las transformaciones que puede hacer por nosotros y la libertad que nos ofrece de una forma gratuita.

Al finalizar la conversación con nuestro amigo, nos percatamos ambos de una sola cosa, que no importa el lugar, quien seas o que es lo que está pasando, el poder ser compasivos con nosotros mismos, es el primer para recordar quienes somos.

Es en esa vorágine de sentimientos, experiencias y circunstancias la cual nos brindan una oportunidad de recordar quienes somos, seres que vimos a amarnos a nosotros mismos y luego por medio de nuestro ejemplo, que otros si asi lo desean recuerden también.

Que tal si en vez de continuar apuntando hacía afuera de nosotros cada vez que nos sucede algo, o que se nos mueve la falsa comodidad en la que vivimos, nos damos permiso para ser compasivos con nosotros mismos.

Que tal si de hoy en adelante nos ponemos como prioridad y dejamos atrás aquello que nos sirve y nos liberamos del yugo de la manipulación infundada y que no nos sirve para nada.

Que tal si comenzamos a actuar en compasión, comenzando por nosotros y luego con el mundo.