La soledad que nos ataca

soledad

¿Cuándo fue la última vez que te sentiste solo?

La pregunta se debe ya que recientemente nos topamos con una amistad que hace años no nos veíamos.

El encuentro, uno casual y emocionante de por si, estuvo lleno de mucha alegría y por supuesto nos llevó a que pautáramos una fecha posterior para poder ponernos al día con nuestras aventuras, vicisitudes y nuevas hazañas que hemos conquistado.

Luego de varios intentos, pudimos coincidir en un espacio de conveniencia mutua. Al principio se sentía como si nunca hubiésemos dejado de interactuar, era como retomar una conversación que se había congelado en el tiempo y acaba de continuar.

Después de múltiples historias, de intercambiar detalles de miles de aventuras en que ambos nos hemos embarcado desde lo personal a lo profesional, llegamos a un tema que rara vez se conversa, con una importancia trascendental para cualquier ser humano: la soledad.

Nos sorprendió a ambos con la candidéz y la simpleza con la que nos embarcamos en diáogar honestamente sobre este tema tan árido y a la profundidad a la cual llegamos.

El intercambio nos llevó a ambos a un escenario común para aquellos que hemos pasado por esos momentos, en donde no compartimos con alguien íntimamente.

Por otro lado, es normal que nuestras amistades se junten y sus prioridades cambien y están aquellos que tienen la responsabilidad de sus hijos; y están aquellos que desaparecen por ley de vida.

Sean cual sean las circunstancias, se crea una separación automática, sin voluntad o razón alguna, que trae como resultado el distanciamiento y el despegue inminente.

Elocuentemente nos presentó un escenario muy detallado de sus experiencias muy recientes en donde se ha comenzado a sentir solo, aislado y distanciado sin razón alguna, de aquellos que en un momento determinado fueron sus mas íntimos confidentes, amigos y familiares.

Nos expresaba con detalles que han sido una multiplicidad de situaciones que lo han llevado a auto evaluar su existencia y sobre todo, el encontrar la razón del porque está este sentimiento en su vida actual.

En un tono poco decepcionante, nos indicaba que curiosamente la soledad le ha brindado gratuitamente las herramientas necesarias para desperdiciar el tiempo que le regalan diariamente.

A su vez, se ha percatado que a comenzado a enfocarse en cosas que no valen la pena, en los comentarios infundados de aquellos que tienen como fin el de maltratarnos, entre otras cosas que no eran parte de su rutina diaria.

Que desde ese momento, ha puesto mayor énfasis en continuar actuando de forma irresponsable con su alma y por ende deshonrando sus aspiraciones, al tomar decisiones que en el pasado no le han servido.

En su simple relato nos describía como la soledad da paso a la frustración, a la desesperación, a que la especulación se convierta en la realidad y tergiverse las perspectivas como gusta y gana le da, y convierte los miedos, en residentes permanentes de las neuronas que nadan en el cerebro.

Luego de escucharlo en silencio hicimos una introspección la cual nos llevó a percatarnos que nosotros mismos le damos importancia sin sentido alguno a los sentimientos de envidia, a las expresiones de inseguridad, las cuales luego se aferran a nuestra conciencia y se propagan como virus sin restricciones en las entrañas del alma.

Por osmosis nos enfocamos en las debilidades y descartamos cualquier posibilidad de resaltar nuestra individualidad. Los sentimientos más bajos, tienen una residencia permanente en nuestra mente, que salen a defender su territorio ocupado, sin medir las consecuencias y sin ver el daño que causan a largo plazo.

Las conversaciones privadas, se exacerban y se convierten en la norma. Es impresionante como de la nada, varias voces se apoderan de ese espacio en donde se crea el presente y se forja el futuro. Es en ese espacio en donde los mas íntimos secretos, miedos, inseguridades salen del closet y comienzan a manifestarse libremente.

No se equivoquen, cada uno de ellos tienen todos el derecho de coexistir, ya que sin ellos no tendríamos un contraste de la realidad y sin su voz, no podríamos distinguir la luz de la oscuridad.

Es por esas razones que debemos de tener precaución en que ellos comienzan a hablar más alto que la razón, absorben como vampiros el poder trascendental de tomar decisiones, que al final nos alejen de nuestra esencia.

Es en ese momento en que debemos de ocuparnos de buscar otras alternativas, para tener un mejor mañana, porque sino, nos llevará por el camino de la amargura, la desilusión, por el callejón de la negatividad, del cual habíamos escapado hace un tiempo atrás.

Entendamos que la soledad es un estado mental, que si no nos damos cuenta, nos puede llevar fácilmente a desprendernos de nuestra humanidad. No arropa con la dulzura de la miel y nos envenena con la fuerza de un té de campana.

Si la sientes, ten cuidado, que aunque es un sentimiento como los otros, si no la sabemos manejar, acampa en la entrada de la mente y se adueña de lo que pensábamos que era nuestra vida.

Que tal si en vez de vernos como seres individuales, nos percatamos que todos somos uno.

Que tal si en vez de buscar la compañía externamente, nos concentramos a encontrarle en nosotros.

Que tal si abrimos los ojos y nos damos cuenta que estamos rodeado de todo lo que necesitamos.

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