Una enseñanza incalculable

dos“El amor incondicional corresponde a uno de los anhelos más profundos, no sólo del niño, sino de todo ser humano” decía Erich Fromm.

Recientemente tuvimos la oportunidad de colaborar con unos altos ejecutivos del mundo financiero en su conferencia anual. Durante las diferentes confraternizaciones que tuvimos con ellos(as), tuvimos la oportunidad de conocer a un ser extraordinario.

El mismo estaba lleno de vida, alegría y por supuesto era un magneto innato para todo ser humano que estaba dispuesto a ser hipnotizado por su contagiosa humanidad.

En una de las mañanas tuve el privilegio de escuchar su verdadera historia, en otra palabras pude de una forma honesta y clara conocer el punto mas vulnerable de su vida.

Nos comentó como había disfrutado de la vida, que se ha gozado su trabajo desde el primer día, que llevaba varias décadas con el amor de su vida y sobre todas las cosas que se la disfrutado a plenitud.

Luego del viaje imaginario por el cual nos llevó en detalle, nos comentó que la vida le había dado todo y mucho más de lo que el entendía era posible tener.

Nos comentó que a cada curva de la vida le tiraba, el tenía un bate esperando para sacarla del parque de pelota. Hasta que un día le tiraron una recta que jamás había visto, ya que no fue a el, sino a su compañera de vida.

De estar viajando y disfrutando de una vida en plenitud, la salud de su media naranja se desvaneció.

Para lo que muchos considerarían seria un de las peores decisiones que enfrentar, para el fue una de decisiones mas fáciles de su vida, “cuidaré del amor de mi vida, hasta que así lo quiera Dios”.

Aquellos que nos conocen, saben que son pocas las ocasiones que nos quedamos sin palabras. Pero, no fue por lo que dijo, ni por la situación peculiar que nos compartió, sino con la convicción, entereza y el amor incondicional con que lo dijo. Nunca habíamos sido testigo de un acto de amor incondicional como ese.

De hecho nos comentó que esos días en que estuvimos compartiendo varias horas del día fueron los primeros días en que se alejada del amor de su vida.

Sus vivencias compartidas desinteresadamente, sin conocernos, nos movieron los cimientos de nuestra alma. De hecho nos recordaron las palabras de la famosa poetiza Maya Angelou que decía “y de pronto vemos que el amor nos cuesta todo lo que somos y todo lo que podemos ser. Y sin embargo es el amor lo único que nos libera”.

Sentí por segundos el amor liberador e incondicional que nos describía la autora, al escuchar detenidamente la historia de este ser iluminado y lleno de amor.

Que tal si en vez de estar buscando fuera de nosotros, dejamos que florezca nuestro amor interior.

Que tal si en vez de estar leyendo de cuentos de hadas madrinas y las cenicientas, nos percatamos que las historias de amor no se cuentan, se viven.

Que tal si nos desprendemos de los prejuicios que el pasado nos ha impuesto en cada experiencia vivida y recordamos que el ser vulnerables es la llave al alma.

Terminamos dándole las GRACIAS a ese ser de luz, que de una forma indirecta, flechó nuestra alma de esperanza y de regocijo, e infló las posibilidades de amar de nuevo.

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