El Holocausto de la Inacción

holocaust_museumEn estos días, tuvimos la oportunidad de visitar la ciudad en donde se crean las leyes y se gobierna a una de las naciones más importantes del mundo, Washington DC.

Aunque es una ciudad que la has visitado anteriormente, uno no se cansa de volver a descubrir y curiosamente siempre uno encuentra algo nuevo o un lugar que no pudiste ir la última vez. Es una de esas ciudades que tienes que ir con la mentalidad que uno cubre todas la millas que no has caminado, en todo el año.

De hecho, es curioso ver a miles de personas de todas la edades y nacionalidades, caminando, descansando y disfrutando de las diferentes estructuras arquitectónicas, con una larga historia. Nada mas en el espacio, en donde está ubicado el monumento de Abraham Lincoln en línea recta hasta el Congreso de los Estados Unidos existen unas 3 a 4 millas de distancia.

Los monumentos y los museos son la orden del día. Los detalles de las estructuras, la historia detrás de cada una de ellas, los rostros de las personas que nunca han tenido la oportunidad de verlos, a su vez es un espectáculo de por si.

Pero después de estar caminando por largas horas tramos que parecerían interminables, no se puede negar que lo mejor que uno puede hacer allí es salir del perímetro capitalino del Centro Nacional de Washington y adentrarse a los sabores internacionales de la gastronomía.

imagesLa mezcla culinaria que hay están a la disposición del que esta dispuesto a explorar es interminable. Es curioso ya que dice un refrán que “el que busca, encuentra”, y en este espacio es un vivo ejemplo de esto. Especialmente para aquellos que nos encanta degustar nuevos sabores.

Sin embargo, uno de los lugares que cautivaron nuestra atención en este viaje, lo fue el Museo del Holocausto, lugar el cual no había tenido la oportunidad de visitar y que estaba entre los primeros lugares que visitaríamos.

La estructura por fuera no dice mucho, de hecho creíamos que estábamos entrando a un espacio pequeño y que no tenía mucho que ver, pero como ya sabemos lo atrevida que puede ser la ignorancia.

La ante sala del lugar es una que no expresa la riqueza del lugar. La luz entra por las cuatro esquinas, y la altura es el principal aliado de este escondite de momento de la historia que toco muchas vidas.

Al comenzar el recorrido nos percatamos que quienes habían diseñado el museo, lo habían aclimatado de tal forma que te pudieras adentrar a las circunstancias de la época y a su vez, a sentir por los elementos presentados.

holocaust-museumEstando en el proceso de adentrarnos en el vaivén de los sentimientos encontrados que surgen por el bombardeo de información y de emociones que se encuentran en cada esquina del museo, nos percatamos de un denominador común, en muchas de las tragedias del mundo, la inacción.

Fue curioso, que en el proceso de caminar y auscultar la infinidad de detalles expuestos en el museo, como los arquitectos del mismo, nos transportaron a poder entender y profundizar de las atrocidades inimaginables el cual un pueblo fue sometido.

Fue allí en una de las área en donde te puedes sentar a ver unos videos que te llevan como un soldado que fue condecorado en la primera guerra mundial, se convirtió en uno de los peores dictadores de la historia de la humanidad.

Como de ser un simple soldado, se fue transformando en uno de los líderes del Partido Trabajador en Alemania. A su vez, esa fue su plataforma para escalar democráticamente al puesto de Canciller de Alemania. Fue desde ese púlpito que catapultó el plan maléfico, utilizando la democracia como su escudo.

Pudimos observar con detenimiento como advino al poder, como utilizó la comunicación estratégica como punta de lanza para adelantar su causa; como utilizó las condiciones inestables de un pueblo, para manipular las masas; como hizo promesas en vano; y sobre todo como capitalizó en la inacción de un pueblo.

Lentamente, pero con una constancia impecable, fue ganado simpatizantes, seguidores y sobre todo personas que se convencieron de que su plan era lo mejor para su nación.

La parte que nos impresionó fue que la inacción de los partidos políticos y de una sociedad, fue el denominador común para que el adquiriera el poder. Si, fue esa simple palabra de ocho letras la que causó una, sino la peor tragedia que la humanidad ha sido testigo.

Curiosamente, aunque no lo expresaron directamente, fueron aquellos que se quedaron callados, aquellos que no alzaron su voz, que entendían que eso no me toca o me afecta, los cómplices silentes de esta tragedia.

Esos, que entendían que lo que estaba sucediendo no era importante, ya que no les tocaba de cerca, los primero en sufrir el embate de la discriminación y el genocidio colectivo.

Fue en días recientes cuando estábamos reflexionando sobre la visita a este museo, que nos percatamos que uno de los denominadores comunes de las grandes tragedias del mundo y de esa en particular, tenía que ver con la palabra inacción.

El diccionario de la Real Academia Española la define como la falta de actividad o movimiento; falta de acción. Esto lo podemos extrapolar a cualquier parte de nuestras vidas, desde el no hacer ejercicio, en no hablar cuando vemos una injusticia; el no involucrarse en las causas justas que ayudan a elevar la humanidad o simplemente en no estar presentes en la crianza de sus hijos(as).

Todos de una forma u otra, mientras estamos respirando, estamos buscamos la felicidad. Pero la misma conlleva una responsabilidad, una serie de acciones que se deben de tomar para poder alcanzarla. Aquellos que se mantuvieron en la inacción, fueron los primero en ser condenados por los Nazis.

Pero al día de hoy desgraciadamente hay millones de personas que siguen tomándose la misma pastilla (inacción 500mg), esa que le endurece el alma, paraliza sus aspiraciones y la que los deja sentado en la ventana en donde la vida le pasa por al frente.

Que tal si reflexionamos un poco y analizamos lo que la autora Anne Frank nos dijo en uno de sus muchos escritos que “si soportan (los judíos) todo este sufrimiento y si todavía existen, cuando esto se acabe, ellos en vez de estar condenados, serán un ejemplo para todo el mundo”.

Que tal si de hoy en adelante comenzamos a involucrarnos un poca mas que ayer y hacemos lo que este a nuestro alcance para dejar un mejor futuro.

Que tal si en vez de seguir perpetuando la inacción, nos proponemos ser entes de cambio y evolución en alguno de los aspectos de nuestra vida y dejar de ser meros espectadores de los sucesos de la vida.

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