El pacto con la niñez

Parecería que es un virus que se está propagando en los pasados años y que en muy poco tiempo el Centro Control de Enfermedades (CDC) por sus siglas en ingles, de los Estados Unidos lo considerará una epidemia.

Este virus tiene unas características muy peculiares, la más notable podría decirse que es que las personas se olvidan de que viven en una comunidad la cual la componen muchas más personas.

Otra de esas características se podría decir que es la ausencia en su vocabulario de las palabras de empatía, solidaridad, aceptación y por su puesto inclusión.

El señalar todo lo malo o todo lo que no está haciéndose bien es la norma, el verbalizar la solución perfecta a los problemas de los demás, es la orden del día, ya que los de ellos no solo tienen la solución perfecta, aunque ellos no se lo apliquen.

El ocuparse es la excusa, de no ocuparse de lo suyo y el dar condicionado es lo que ellos entienden que es su contribución para seguir envenenando y propagando el virus.

De hecho hemos observado cómo se va propagando entre generación y como en cada una de esas nuevas generaciones están inmunes al sentido común, en donde no se cuestiona nada, simplemente repiten como el papagayo, con la excusa de que fue lo que me enseñaron.

Pero nos preguntamos ¿En donde se perdió la razón? ¿En qué esquina se extravió la lógica y el sentido común? ¿Cuándo fue que la cortesía se convirtió en algo inusual y la indiferencia se convirtió en la norma?

Dice un proverbio africano que “se necesita a una aldea para criar un niño” y de hecho nosotros somos evidencia fehaciente de que eso es una realidad y muy profética.

Este escrito ha sido inspirado por la cantidad de personas adultas con niños que irresponsablemente no asumen su gran responsabilidad de ser padre, de ser ese ejemplo a emular “cuando sea grande”.

Contrario a ese rol que sería el escenario ideal, estas personas simplemente viven en automático, dejando que cada día pase como uno más, sin sentido alguno, como si vivieran en otra galaxia.

En el otro lado del espectro de nuestra realidad es esta dimensión, encontramos la presencia de seres de luz, que vienen a elevar nuestra conciencia, a ser maestros innatos, propulsores de cambios y de innovaciones y sobre todo embajadores del amor.

Su mente y alma están tan abiertas como una esponja viviente, como le llamamos, y están constantemente en crecimiento y expansión, mucho más de lo que creemos.

Es por eso que la responsabilidad diaria de los adultos comienza en las enseñanzas del diario vivir, en donde se transfieren las tradiciones, cuentos, modales y enseñanzas que recordamos con un cariño especial, que los inspira a emularlos.

Que esas personas que nos rodean hoy mismo, es lo que consciente o inconscientemente he atraído en mi vida para aprender una lección de vida.

De hecho cada uno de ellos tiene una palabra, un gesto o una situación en donde involucrará alguna parte de nuestra alma, físico o espíritu que nos transformará, que no seremos los mismos, que nos moverá de un estado de conciencia a otro.

Detengámonos y dejemos de ser cómplices silente ante la gran responsabilidad que tenemos todos nosotros como sociedad de nuestras queridas esponjas, dejemos el asumir, criticar y el de señalar a los demás.

Los sentimientos de lastima, fracaso, rechazo y hasta de juzgar, son una ilusión de aquel que desea reprimir su humanidad.

Es más fácil ser ese que mira hacia al lado y prefiere ver la paja ajena, que ver lo que nos une y lo que nos acerca, ya que somos espejos de cada uno de nosotros.

Retomemos nuestro deber, nuestra responsabilidad de ser esos ejemplos a emular, seamos valientes y vivíamos nuestras vidas acorde con nuestros valores individuales y ayudando a elevar los colectivos.

Luchemos diariamente en no ser ejemplos en el ejercicio de pretender, seamos genuinos seres humanos, con sentimientos, emociones, palabras de apoyo y de amor.

No solo ellos se lo merecen, sino que el simple acto de ver una sonrisa en sus labios, nos mueve el alma, nos acaricia el corazón y sobre toda las cosas, aportamos a que hoy sea un mejor mañana.

One thought on “El pacto con la niñez

  1. Carmen J.

    Me pregunté también, en donde nos perdimos? Qué fue lo que pasó? Que vivimos como autómatas, pensando que hoy será otro día igual que mañana, sin darle el valor que merece. Muy acertado tu análisis. Bendiciones!

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