Todo el mundo lo hace

A temprana edad y como parte de la etapa de ser adolecente, esperaba que llagara su progenitora para preguntarle si podía ir a caminar por la avenida más concurrida de la ciudad, cerca de su casa.

Su madre había llegado cansada de estar trabajando todo el día, todavía tenía los zapatos puestos y la cartera y el maletín en la mano.

El sin tener paciencia, al verla entrar por la puerta le hizo una sola pregunta, puedo ir a caminar por la calle con mis amigos. En cuestión de segundos lo miró a los ojos y le dijo una sola palabra, no.

Desesperado por el rechazo a su pedido, la rebeldía de la edad se apoderó de su rostro, en esa edad en donde todo lo reta, todo lo sabe, le dijo el joven sin pensar que no era justo, ya que todo el mundo lo hacia.

La jefa de la casa lentamente soltó lo que tenia en sus manos, se quitó la chaqueta que tenía, sus zapatos y mirándolo por segunda ocasión a los ojos y esta vez con un tono de voz contundente “…a mi no me importa lo que todo el mundo haga, diga o no deje de hacer, en esta casa mando yo y porque todo el mundo lo esta haciendo, no es una razón suficiente y mucho menos significa que tu lo vayas hacer”.

Sus palabras continuaron mas o menos de esta manera “…es mas, a mi no me importa un divino que los padres de tus amigos no les importe lo que ellos hagan, tu eres mi responsabilidad y tu no vas para ningún sitio”.

Acto seguido -como rebelde sin causa- comenzó a pataletear, gritar, a decir que como era eso posible, que iban a decir sus amigos, que eso era inaudito (no utilizó esa palabra rebuscada), que lo estaban tratando como si el tuviera 5 años.

En días recientes este individuo estaba en la fila del supermercado con una bolsa de tela que utiliza para hacer compra, en donde posiciona perfectamente todos los artículos que va a comprar, sin la necesidad de utilizar un carro de compras.

Al llegar a la caja registradora para pagar, la persona que lo atiende lo mira y le dice “si mas personas fuesen como usted”. Inmediatamente al concluir de sacar todos los artículos le preguntó a la persona con curiosidad ¿por qué usted me hace ese comentario?

Sin mediar sus palabras, la persona le respondió que él era la primera persona que veía en ese día que tenía una conciencia, que estaba despierto y que estaba con una simple acción contribuyendo a no consumir y utilizar bolsas plásticas que contaminan al ambiente.

Al regreso de su auto reflexionó en esos minutos sobre lo ocurrido y solo le vino a la mente el incidente con su madre en su adolescencia.

Acto seguido marcó el teléfono de su madre y le dijo “…Gracias, por enseñarme que porque la gente haga las cosas en masas, no es una excusa para yo hacer lo incorrecto, hoy soy un mejor hombre, un mejor ciudadano de esta tierra gracias a ti”.

El” adolescente” jamás pensó que ese pequeño incidente fuese el comienzo de lo que ha sido una carrera de éxito en el mundo empresarial y personal.

Fue en ese momento sentado en el auto que el “adolescente” pudo entender lo que su madre había dicho en una ocasión, que porque todo el mundo lo esta haciendo, no necesariamente es lo correcto y lo que el tenia que hacer.

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