¿Cuál sería la única decisión que tomarías diferente?

Si hoy tuvieras una oportunidad ¿Cuál sería la única decisión que tomarías diferente?

Así fue como comenzamos el conversatorio que tuvimos con 45 hombres que están cumpliendo tiempo en una institución gubernamental de mínima custodia, en donde no solo se están rehabilitando de sus adicciones, sino que tienen una nueva oportunidad de vida.

Durante la actividad en donde la diversidad de edades –fluctuaban entre 18 a 45 años- era muy marcada, fue muy interesante observar la amplia gama de expresiones que tenían al llegar al salón.

La importancia de estar allí no era para dar una charla más, sino que deseábamos dejar una semilla en el terreno fértil de estos hombres, el cual estábamos seguros que tendría una cosecha con mayores posibilidades.

El silencio –el cual no es parte de su subcultura- estaba ausente del salón, los suspiros eran la orden del día, el ambiente se sentía cargado y se respiraba un consenso, que entendían que éramos uno más como en el pasado, que venían a decirles lo que tienen que hacer.

Otros tenían su mirada fija a la ventana que estaba al costado del salón, otros aguantaban sus cabezas en la mesa, ya que era obvio que estaban obligados a estar allí y curiosamente la minoría estaban con libreta y lápiz en mano listos para hacer apuntes.

Inmediatamente la pregunta levantó a todo aquel que estaba aguantándose la cabeza, al que estaba mirando al horizonte y los que estaban en la primera fila, levantaron sus manos como si lo hubiésemos planificado.

Dentro del conversatorio que duro una hora y media, se pudo establecer una dinámica en donde el juicio no existía, el escuchar al que estaba hablando era mandatorio –ya que así acordamos- y cada uno de los presentes estaban abiertos a compartir libremente.

Los primeros que tomaron las palabras fueron los adultos, aquellos que han sido reincidentes y que parecería que esta vez estaban entendiendo la importancia de la toma de decisión.

A su vez los más jóvenes, aunque sencillos en su vocabulario, dejaron saber que ahora entendían la importancia del famoso refrán “dime con quién andas y te diré quién eres” y como tiene una importancia mayor ahora, ya que de eso determinará su sobrevivencia.

Al tomar la palabra, uno que tenía una lágrima tatuada al lado izquierdo de su ojo, expresó que gracias a las malas decisiones que había tomado en el pasado estaba allí; pero lo que ahora había aprendiendo era que al salir estaría más consciente de las decisiones diarias que estaría tomando, ya que esas serian las que lo podrían llevar a tener una nueva vida o devolverlo a lo conocido del presente.

Otros compartieron la soledad en la que se encuentran, ya que la confianza que sus familiares habían depositado en ellos había desaparecido, debido a las malas decisiones del pasado.

Las historias de cómo habían llegado allí y el porqué del uso de drogas fueron en general muy conmovedoras, que iban desde abuso infantil, hasta que era un mecanismo de sobrevivencia de la pobreza.

Lo que todos –incluyéndome- pudimos aprender del conversatorio, fue que gracias a las decisiones del pasado estábamos en donde estábamos en ese momento y que ahora todos estábamos claros que no importaba las decisiones del pasado, ese momento era un nuevo día para volver a empezar y escoger de nuevo.

Hoy les dejo el mismo reto que les dejé a nuestra nueva familia extendida, no es importante el enfocarnos ¿Cuál sería la única decisión que tomarías diferente?, sino es tener presente que nuestras decisiones diarias son las que nos pondrán en una mejor posición de la que tenemos hoy.

Concluyo con esta frase “Enfoquémonos en nuestro camino, ya que al final del día, es lo único que nos debería de importar”.

One thought on “¿Cuál sería la única decisión que tomarías diferente?

  1. Norma

    Muchas veces le restamos importancia a las decisiones que tomamos y no tenemos la menor idea que estas pueden hacer que nuestra vida tome un enfoque del cual luego nos arrepintamos. Las decisiones le dan sentido y dirección a nuestra vida, sin ellas no tendríamos ni rumbo ni propósito, cada una de ellas van esculpiendo nuestra realidad y nuestra experiencia.
    Constantemente estamos decidiendo queramos o no acerca de nuestras necesidades básicas y acerca de circunstancias significativas o no para nuestra vida. No podemos vivir sin tomar decisiones. Todo lo que nos ocurre es nuestra responsabilidad y si hay algo que podemos cambiar se trata de tomar las decisiones adecuadas.

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