¿Seré una buena madre?

Esa fue la pregunta que mas me llamó la atención después de haber hecho un sondeo durante esta semana a varias amigas que tienen la distinción de ser madres.

En ese sondeo –no científico- honesto y preciso, me enteré por primera vez que esa pregunta es un denominador común entre miles de otras preguntas que se hicieron ellas durante el primer mes de gestación.

El sondeo fue uno muy diverso e interesante, ya que hubo madres de niños con bendiciones particulares –como diría mi amiga Coral-, una que escogió la adopción, otra que no estaba en sus planes serlo y mucho menos con la persona de quien se convirtió en el “donante” –como ella le llama-, otras que literalmente empezaron al terminar su secundaria, una que es madre no solo de una chica, sino de un centenar de animales; y otras que tuvieron la oportunidad de planificarlos.

Lo que sí les puedo decir es, que cada una de ellas son mujeres: luchadoras, comprometidas, con un corazón más grande que la luna, perseverantes, dedicadas, detallistas, empresarias o empleadas, esposas, novias, solteras, hijas, hermanas, tías, nietas, multifacéticas, guerreras y sobre todo; maestras de sus decisiones y estudiantes de la vida.

En la semana en donde las tiendas se llenan desde que abren hasta que cierran y en donde los “moles” gastan millones de dólares en publicidad para que todos –incluyéndome- de una forma u otra vayan a comprar regalos materiales, para esas que son las únicas que tienen la autoridad divina de crearnos; he notado que se ha perdido un poco el sentido real que fue por el cual se creó ese día de celebración.

Durante esta semana me le acerqué a mi madre para preguntarle que ella deseaba para ese día en donde ella iba a ser la homenajeada y ella en cuestión de segundo me contestó con una simple oración, “lo que tú quieras, ya que mi regalo mayor es el tenerlos a todos ustedes aquí  a mi lado”.

Esa simple conversación dio pie para escribir la columna de  esta semana, ya que ella con esa simple oración me acordó que el mayor regalo que le podemos dar, es estar a su lado amándolas y reconociendo el impacto que ellas han tenido en nuestras vidas; que es el verdadero significado del porque celebramos ese día.

No es para darles regalos –que aunque digan que no, les encantan-, flores o una simple tarjeta con un dibujo, es realmente un día en donde cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de reconocer todo el esfuerzo, trabajo, empeño, dedicación y las largas horas que ellas nos han dedicado en el transcurso de nuestras vidas para darnos lo que ellas dan incondicionalmente, AMOR.

Hoy quiero recordar lo que es importante para mí, quiero agradecerle no solo a las cientos de mujeres a las que he tenido el placer de conocer y compartir; y que me han enseñando con sus acciones, gestos y sacrificios lo que el amor de madre es capaz, sino quiero darle las gracias a mi progenitora, a la que me tuvo en sus entrañas a la que se desveló por mis lloriqueos; a la que estuvo ahí en cada una de mis caídas en las cuales –no sé porque- me cogieron más de 100 puntos.

Esa a la que luchó incansablemente para ofrecerme todas las oportunidades que estaba a su alcance; a la que me arropaba en las noches cuando me quedaba dormido en su cama; a la que me cuidaba cuando estaba enfermo; a la que me cocinaba mis antojos; a la que de mirarme fijamente a los ojos sabes qué me pasa algo; a la que me enseñó a amar incondicionalmente; a quien es mi gran maestra de la vida; a la que le debo tanto y no se algunas veces como pagarle; a la que me dio la vida y por la cual yo solo la daría; a esa que derramó lágrimas porque me vio pasar por momentos difíciles y no podía hacer nada, ya que era mi proceso y que ella era solo una observadora y que lo único que me podía decir era que estaba ahí para mí; a la que en momentos de alegrías es la primera que llamo para celebrar; a esa que solo puede tener el título de ser mi madre.

Hoy no solo quiero reconocer a mi madre a la cual amo profundamente; sino a todas aquellas mujeres valientes que se han atrevido a aprender caminando; que luchan –solas o acompañadas- por superarse diariamente no importa las circunstancias; a esas que aman incondicionalmente sin mirar las bendiciones especial que tengan sus hijos; a esas que aunque no sepan cómo, se lanzan a hacerlo; a esas que tienen su norte muy claro, y es uno simple, ser un ejemplo para sus hijos y amarlos hasta el último día que estén con oxígeno en sus pulmones.

Termino diciéndoles a ustedes, que aunque esa sea la pregunta que todas se hicieron en un momento determinado, creo que la vida se ha encargado –en la inmensa mayoría de los casos- de contestarles y de demostrarles, que si son unas excelentes madres.

4 thoughts on “¿Seré una buena madre?

  1. Margie

    Ser Madre no hay ningún manual de instrucciones, pero sí, la pregunta surge durante el embarazo y todos los días de la vida, porque los hijos te ponen en situaciones que a veces te continuas haciendo la pregunta, ¿estoy siendo una buena madre? Cuando son niños tienen ocurrencias donde te ries y lloras de alegria, cuando son adolecente los ayudas y orientas para que sean hombres y mujeres de bien. Pero esto no lo logramos solas, gracias a DIOS que con su amor nos enseño a perdonar, amar, proteger, ayudar, orientar, etc., el tuvo también una madre ejemplar la VIRGEN MARÍA, que dio lo más grande en su vida, a su hijo JESÚS que fue clavado en la cruz para salvar la humanidad. DIOS nos ha dado el don de ser Madres y demostramos que no somos debiles, somos fuertes para poder ser Madres, esposas, profesionales, niñera, psicóloga, animadora, cocinera, ama de casa, maestra, enfermera, coordinadora, supervisora, cuidadora, GPS (encuentro todo), asistente personal, lavandera, oradora motivacional, entrenadora personal, abogada, juez, entre otros. No tenemos vacaciones, ni día libre por enfermedad y estamos de guardia 24/7., pero la satisfacciones que nos dan los hijos/as son la mejor recompensa y ahí puedes ver que el sacrificio, alegrias, lagrimas como Madre han valido la pena.

  2. Ligia Perez

    Gracias!!! No sabes como me has hecho llorar!!! Cuando no la tienes todo se siente y se extraña mas, disfruta la tuya a mas no poder. Que Diosito los bendiga con salud y larga vida,para que puedan estar muchos anos mas ese maravilloso junte!!!

  3. Querido amigo, te escribo desde el otro lado del Oceano para contarte que hoy has conseguido emocionarme y que escribo estas lineas con un nudo en mi garganta. Sólo cuando una se convierte en madre comprende bien todos los desvelos de nuestras progenitoras. No todo el mundo tiene tu capacidad para agradecer a la madre, a la vida, a Dios por eso aprendo tanto contigo y este blog. Gracias de verdad por acercarnos tanta humanidad y pensar en nosotras en nuestro día y siempre!

  4. Mesol

    Es cierto no hay manual de instrucciones para ser una madre. Tú regañas, enseñas y quieres de acuerdo a lo que a ti te han enseñado y también aprendes en el día a día. Lo que tú quieres como madre es que ese hijo o hija sea un ser feliz, para que en el futuro no muy lejano, pueda dar felicidad a otros. Qué me dices de esas madres quienes dan vida a un hijo(a) y al paso de los años aquel hijo(a), quien ya entrando en su pubertad y en su propio razonamiento, un día, atormentado te dice, “siento haber nacido en un cuerpo ajeno.” Corre, ADONDE está ese manuaaaal? Pronto encuéntralo, ábrelo, léelo, y guíalo. El manual se encuentra en tu corazón, en tu cerebro, en tu ser de madre. El desenlace. . . respeta, acepta y quiere a ese hijo(a) con lo más infinito de tu existencia. Porque? Porque “El amor de una madre es el combustible que hace que un ser humano logre lo imposible.”

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s