Nuestro niñ@ interno

El entusiasmo que mostró una niña de 4 años de edad esta mañana en la sala de espera de un oftalmólogo fue el “high” de mi día. Ella dio un brinco olímpico de la silla y el impulso al correr solo unos 20 pasos en tiempo record que estaban entre ella y la entrada de la oficina del doctor, fue todo un espectáculo.

Su entusiasmo, espontaneidad y la reacción genuina de este angelito al ser llamado por el doctor fue impresionante e inspirador.

Pero lo que me voló la cabeza fue cómo se desfiguraron los rostros de cada unas de las personas que estaban en la sala de espera en reacción a la niña. En especial la reacción de la madre la cual trató de seguirle los pasos a este angelito y en su rostro tenía una expresión que decía…no sé qué decir o que hacer, si disculparse, por la reacción de esta jovencita o si se le caía la cara de vergüenza, porque es de esas personas que viven con el que dirán de los demás.

Días mas tarde estaba en un centro comercial y de repente alguien gritó “permiso”, curiosamente era un hombre de unos 70 años de edad que estaba bajando por una cuesta del centro comercial y estaba encima de un carrito de compras con una sonrisa de esquina a esquina y la esposa andaba detrás riéndose.

Lo primero que me vino a la mente fue que  creía que yo era el único que lo hacía eso y acto seguido me le fui detrás al señor y cuando lo alcance le di las gracias por dejarme saber que gracias al acto de montarse en un carrito de compras como lo estaba haciendo me sentía que yo no estaba tan loco na’.

La esposa al pasarme por el lado –parece que tenía un radar de orejas- me dijo “el parecerá un anciano pero con tiene un corazón de niño bien grande” y siguió detrás del niño que estaba a punto de chocar con otro señor más joven que el que estaba a 0 millas por hora.

Automáticamente me vino a la mente las innumerables veces que amigos, novias y hasta familiares que al día de hoy me dicen que me bajara del carrito y que dejara de actuar como un nene chiquito.  Pero en el caso de esta alma joven no fue así, ya que su esposa se lo estaba al igual que el disfrutando.

No te niego que hubo gente que lo miraba con ojos de que el señor esta de psiquiatría, pero no le impidió el expresar su niño interior.

Ese nene chiquito que vive dentro de cada uno de nosotros que desgraciadamente los hemos hecho a un lado, lo hemos escondido en el closet del olvido. Nos hemos olvidamos como se sentía el tenerlo en todo momento a nuestro lado, en nuestro pensamiento y en especial en nuestro presente.

Desafortunadamente nos olvidamos del sentimiento de libertad que el tenerlo rigiendo nuestro destino, el de poder expresarnos –de la manera que desees- sin pensar en el que dirán, sin prejuicios, sin importarnos el futuro, sin por supuesto hacerle daño a nadie, en fin, el dejar que nuestro niño interno salga a jugar.

Lo que sí es triste es ver la reacción de esta joven madre que desgraciadamente tiene a su niña encerrada en las garras del que dirán, de un mundo exterior del cual no es lo que es y condena sin saber, juzga sin tener los elementos correctos y que es basado todo en lo superficial.

Hoy les exhorto que saquen del closet del olvido a ese niñ@ interior y que hagan algo hoy que hace años que no hacen y que les traía una satisfacción, una carcajada, un sentimiento de libertad, de entretenimiento, que le daba un “high” emocional.

Un ejemplo de esto es como una amiga la cual tiene 52 años de edad que está aprendiendo a correr bicicleta o un amigo que tiene unos 65 años que está certificándose como instructor de yoga, ya que es lo que lo hace volver a sentirse como un niño.

Te dejo con esta pregunta…¿Qué podrías hacer hoy para recordarte como ser un niño nuevamente?


2 thoughts on “Nuestro niñ@ interno

  1. Lizette

    No estas solo! Yo también me monto en el carrito en el supermercado. Me encanta este post y se muestra muy relevante para mi. Anualmente yo elijo un proyecto de crecimiento personal en el cual concentrarme. El 2010 fue el ano de HONESTIDAD en el que me concentre en mirar mas alla de lo aparente y ver la esencia de mi mundo interno y externo, y (cruzar lo dedos de que con esto lograría acercarme a) entender mejor mi humanidad. Una de las cosas que surgieron de esta practica fue la habilidad de ver partes de mi que hace tiempo no consultaba, que pensaba que había dejado atrás o que no se supone que atendiera. También las que yo, por el dolor que me causaban, había decidido dejar de mirar. Me encontré con una comitiva de voces (mías) esperando mi atención. Algunas con mucho coraje por sentirse ignoradas por mi negligencia, entre ellas mi nina interior. Lo que nos lleva a el 2011, para mi, el ano de reconectar con mi nina interior, para recordar esa sabiduría de vivir en el momento y de hacer las cosas “porque si” o que si algo no me parece bien podría ser que la única razón sea un intuitivo “porque no”. Recordar esas cosas que me hacían vibrar y nunca dudar que mi propósito de estar viva esta en estar en paz y ser feliz. He retomado clases de ballet y los fines de semana saco un rato para pintar con pasteles sin pre escojer la gama de color que voy a usar y me aseguro de encontrar una pared (o un lado de la nevera) donde exhibir mi trabajo por esa semana. Al principio fue algo retante escoger estas actividades que no parecen parte de un plan, una carrera o que no llevaran a una recompensa monetaria o tienen un “propósito”, como todo lo que forma parte de mi vida adulta. Es abril y mi aventura de este ano solo comienza, por eso, por honrar a mi nina interior y por no irme en un ego trip de conciencia oximoronico, no pretenderé haber obtenido ni obtener grandes lecciones aunque se que en mi existe esa arrogancia… asi es que bailo y pinto sin esperar nada a cambio mas que el placer de hacerlo. Y practico esa conversacion entre mi nina y mi adulto, que puedo montarme en el carrito como la nina y hacerlo en un area despejada como la conciencia del adulto. Sin ignorar a nadie, permitiendo la conexión y la armonía entre todos. Ya te cuento mas adelante como me va! Gracias por compartir!!

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