Familia

Orlando, FL – Llegue esta tarde a Orlando para poder ver a mis primos Manuel Andrés y a Claudia antes de irme de Miami por un tiempo indeterminado, en donde tenía la oportunidad de compartir con ellos casi mensualmente.

Para mi ellos son una de las ventajas de estar viviendo en Miami, ya que irónicamente cuando vivíamos en Puerto Rico no nos veíamos tan seguido como en este pasado año.

La oportunidad de compartir con ellos en particular con mis tíos Nanie y Manuel que siempre han sido muy especial, ya que son unos seres a los que amo profundamente.

A su vez, me da la oportunidad de estar con la familia, ya que son pocas las veces que estando viviendo en Miami de compartir con ellos y recargar las baterias del amor.

Pero el que me roba el corazón cada vez que lo veo y de verdad que es una de las grandes satisfacciones y regalo que me da la vida, es ver la inocencia y el amor genuino de un niño tan especial como lo es mi primo Manuel Andrés.

Su inocencia, su sensibilidad, sus comentarios tan profundos y bien pensados, su mirada picara cuando quiere jugar, la alegría genuina que expresa al verme, es incalculable.

Esto no quiere decir que mi prima Claudia no tenga esa habilidad de expresar y dar amor; pero es que Manuel Andrés todavía tiene esa peculiaridad que tienen los ángeles cuando llegan a esta existencia de enriquecer nuestra alma con su sonrisa, con un abrazo, con una mirada.

Esas expresiones de amor me sensibilizan, me ponen a pensar que el amor y la felicidad es lo único que importa, es simplemente como único lo podría describir, es amor genuino e incondicional, que él lo expresa en todo su esplendor.

Siguiendo con la narración, al llegar al hotel en donde se estaban quedando, de momento sentí una alegría muy especial por dentro, sentía que estaba empezando el viaje de una forma especial, ya que el Universo me estaba regalando este tiempo con mi familia, que a su vez no sabía cuando seria la próxima vez que los vería.

Al entrar como siempre el cariño, el amor y el juego fueron la orden del día. Manuel Andrés y su primo solo querían que los tirara a la cama, simulando que estábamos peleando, digo simulando, ya que ellos lo que hacían era correr, trataban de esquivarme y me tiraban patadas para que yo no los cogiera por las piernas y salieran volando y los viraba patas arriba.

La risa de ellos era contagiosa, era una tan especial que mi alma se regocijaba, sentía unas emociones muy lindas y que solo las puedo comparar cuando uno estás al frente de un recién nacido.

Que mucho disfrute con estos dos chiquitines…aunque al final de la noche, confieso que ya me habían sacado la poca energía que me quedaba, después de haber viajado unas 4 horas de Miami.

Allí también tuve la oportunidad de compartir con mi prima querida Claudia, que ya de primita no tiene nada, está a punto de cumplir 16 años en las próximas semanas, estará empezando high school en agosto, pero sigue siendo mi querida y hermosa prima que adoro y amo.

A su vez, esa noche me dio la oportunidad de compartir con las Carilin’s al cuadrado…madre e hija…cual de las dos más amable, cariñosas y gentiles.

No puedo terminar este post sin también incluir a la nena mayor de Carilín hija (la cual desgraciadamente se me ha olvidado el nombre) y el amor de cada uno de ellos.

Estoy super cansado, son las 12:30am y mañana es un día largo. Bueno me despido por ahora, seguiremos informando.

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