Rompe con los Acuerdos que te atan

El autor del libro Los Cuatro Acuerdos –el maestro Miguel Ruiz- exponen en el primer párrafo del libro que “desde que llegamos a esta tierra todo está basado en pactos que hacemos con la sociedad, con los padres, con las personas y en especial con nosotros mismo”.

También nos indica como nosotros mismos vamos internalizando esos pactos y creando barreras de lo que es posible y lo que es imposible en nuestras vidas.

Cada uno de nosotros hacemos un pacto diferente, en donde nos autoimponemos y nos encajonamos en lo que supuestamente “somos”, de lo que podemos hacer, de lo que somos capaces; en fin nos ponemos limitaciones, cadenas y espinas en nuestro camino innecesariamente.

Una de las grandes limitaciones que es constante –y es hasta es ridículo decirlo- es lo que llamamos “la rutina diaria”. La misma está compuesta de una serie de actos que hacemos repetitivamente a diario en donde renovamos una serie de pactos que hemos hecho y en donde hemos pequeñas cosas inconscientemente sin cuestionarnos el porqué las estamos haciendo.

Hasta cierto punto dejamos que el cuerpo y la mente corran en automático, ya que nos sentimos cómodos con no pensar y no ver las consecuencias –malas o buenas- de nuestras acciones.

Durante esta semana tuve una sesión de coaching con una clienta, en donde estuvimos hablando del miedo que ella tiene de hacer cosas diferentes a la rutina que ya tiene. El simple acto de hacer algo diferente a lo que está acostumbrada y salirse de la rutina la llevó al punto en donde empezó a respirar hondo y hasta estuvo a punto de entrar en un estado de pánico.

Días más tarde cuando me senté a pensar sobre ese día, medité como caemos en ese “mal” de la rutina diaria con simple acuerdos que hacemos sobre situaciones, personas y circunstancias.

Durante gran parte de mi vida me he caracterizado en ser un rebelde, en hacer lo que deseo, cuando lo deseo -casi todo el tiempo-, a tener múltiples aventuras, soñar grandes cosas, caerme de precipicios bien altos y levantarme después de cientos de puntos de suturas en mi cuerpo, de que el alma sea exprimida de todo sentimiento de amor y solo tener un corazón latiendo por el olor de la pasión.

He sabido pararme en medio de una carretera, por que vi una flor que me maravilló y le tomé una foto, regalarle flores a un extraño, sonreírle a un anciano, arrancar en mi auto solo y sin rumbo por varios estados de América del norte y solo dejando que el Universo guie mis pasos.

He explorado montañas en donde lo único que te acompañan son arboles a tu alrededor y lo único seguro es que la noche llegará.

En fin…he aprendido a que mis acuerdos son míos, que los puedo romper, manipular y hasta hacer unos nuevos sin tener ninguna consecuencia en limitarme a mí mismo. Ahora mis nuevos acuerdos llenan mi alma, han rescatado mi ser, y a posicionado mis sueños más cerca de lo que jamás hubiera imaginado.

Hoy les recuerdo que los acuerdos son simples decisiones que tomamos diariamente, son pensamientos que nacen de una idea, que pasan por la masa encefálica en donde las comienza la materialización y después de un análisis exhaustivo, tomamos una acción concreta sobre el mismo.

No niego que los nuevos pactos puedan tener consecuencias o reacciones adversas, pero ¿cuáles serán? dependerá totalmente de ti. Esos nuevos acuerdos deben de estar alineados con lo que te convenga, que no te limite, que sean sentimientos buenos y que puedan darte las herramientas para conquistar al mundo.

Te exhorto a que hagas un alto por completo de tu rutina diaria ahora mismo, deja de hacer todo eso que te agobia y tomes unos minutos para respirar hondo.

Inmediatamente después, cuando la mente ya no te esté llenando de baboserías que no tienen sentido, pon en tu mente una sola cosa que te encantaría hacer, que quieras cumplir, que anhelas con todas las ansias de tu alma conquistar.

Después observa que pensamientos llegan a tu mente, observa y no pienses, no juzgues, es hay en donde tendrás la oportunidad de escoger nuevamente y de tomar una nueva decisión, de hacer un nuevo pacto contigo mismo.

Ese instante será clave para que lo imposible se haga posible y para que el acuerdo -cual sea- que hayas hecho en el pasado desaparezca para siempre y hagas uno nuevo.