Perpetuando el sentimiento de la Amargura

21-11AMARGURA3Estas últimas semanas han sido una muy interesantes.

Primero, nos han llevado por el camino de la re-conexión con grandes seres de luz, hermanos(as) de vida y sobre todo la apertura a conocer unas nuevas perspectivas.

A esto hay que añadirle el exitoso lanzamiento de nuestro primer libro llamado Soltando Equipaje, el cual nos ha sorprendido lo bien que ha sido recibido.

A parte de todo esto, deseamos unir a la re-conexión con aquellos que estaban por un camino diferente, que debido a una serie de circunstancias, situaciones y peculiaridades que han sucedido, nos estábamos activamente en nuestras vidas.

Una de esas cosas la cual nos percatamos, fue como el tiempo pasa muy rápido, cuando no estamos despiertos. Como esa misma idea efímera, la cual es intangible, no nos brinda la oportunidad de poder reconectar a un nivel profundo, de quienes le dimos un espacio.

Ese sistema inadecuado para momentos como este, no es uno divertido, ya que no es un aparato físico al cual le podeos dar una pausa.

El único objetivo en ese momento, es el de poder dialogar incesantemente, sin límite de tiempo como en una de esas peleas de lucha libre, en donde todo es posible y el final es incierto.

Aspiramos a poder vivir ese momento en donde las almas se reconectan, los sentimientos se recalibran, y se puede libremente comenzar de nuevo, a construir el legado de una amistad.

Es ese inaudito espacio en donde los segundos son contados por las manecillas de un supuesto reloj, el cual manejan eficientemente, en donde el acto de contar nuestras historias con detalles extremos, escuchar y transportarnos a ella, sentirlas y vivirlas como si fuéramos el protagonista, se nos hace complicado.

AmarguraEs en ese instante en donde las emociones se triplican, el alma danza libremente de alegría, la respiración desaparece del momento, y sobre todo el sentimiento que estamos todos interconectados, es evidente.

Uno experimenta un sin número de sensaciones inexplicable, ya que se siente como si el tiempo que haya pasado, entiéndase años, meses o días, no existiera. Es como si hubiésemos dejado de vernos o hablado el día anterior.

En ese instante en que con evidencia contundente vivencial, podemos por fin identificar que somos espíritu viviendo una experiencia humana.

De hecho es en ese preciso momento en donde por primera vez, para algunos, es que se dan cuenta de este supuesto secreto tan obvio, pero para otros, es simplemente una reafirmación contundente de lo que ya experimentan.

También debemos de añadir a esta receta el momento, a que el lugar es agradable, que están presentes otras personas que añaden valor, enriquecen la humanidad, el cual se convierte en un éxtasis existencial.

Lo interesante de todo esto es que en vez de disfrutar y vivir todo esto, escogemos mantenernos estancados en el tiempo, nos quedamos conectados a los falsos acuerdos que creamos en un momento determinado, con y sin fundamentos.

Ya sea porque nos convenía en ese momento, porque mal interpretamos las circunstancias, porque no nos permitimos el despegarnos de nuestros prejuicios y ejercimos todo el poder falso de ser juez y el acusador en el mismo escenario, o simplemente escogimos el ser ciegos antes una realidad latente que no pudimos ver o experimentar en un momento determinado, o nos olvidamos que tenemos el poder de tomar una decisión diferente.

A esto le añadimos el que se nos nubla, a propósito en algunas ocasiones y en otras en automático, el razonar libremente nuestro libre albedrio, que nuestras decisiones pueden ser sustituidas.

Que el analizar lo que sentimos, el filtrar todo aquello que nos sucede, el ser ciegos específicamente en donde fuimos cómplices, es una ilusión.

Que no importa si fuimos protagonistas en algunas veces y en otras solo fuimos actores(as) secundarios del drama de otro(a), no es una carga que debemos de cargar.

Dice un refrán famoso que “la culpa es huérfana”. Si realmente nos sinceramos con nosotros mismos, podemos llegar a esta conclusión con facilidad, ya que es la ruta más fácil de seguir.

Pero de hecho, no solo es huérfana, sino que nadie nos explica de donde nace, como se trabaja y que es una conducta aprendida.

A su vez, no nos percatamos que la misma adquiere otro significado cuando es perpetuada por los dogmas de la derecha extrema, por la maquinaria inescrupulosa de la avaricia del dinero y sobre todas las cosas, por la ignorancia selectiva que deseamos ser parte de ella, ya que es entienden que es más fácil apagar nuestra humanidad, que vivir en el presente.

Que tal si en vez de estar molestos con aquellos que aparente y alagadamente nos han hecho daño, el cual en la mayoría de los casos parten de una falsa premisa, ya que nadie tiene el poder sobre nadie, nos recordamos lo que es ser sensible, apático e inclusivo.

Que tal si en vez de perpetuar el sentimiento de amargura, el cual cuando adquiere vida propia nos complica nuestra salud y envenena nuestra alma, con la excusa del suero de salina que nos ponen en el hospital, que es solo para mantener la vena abierta.

Que tal si en vez de ver lo que deseamos ver, nos damos una nueva oportunidad.

Que tal si nos tranquilizamos, volvemos al principio de todo, a ser un participe activo de nuestros sentidos y nos permitimos sentir de nuevo, sin límite el cual impida el flujo natural de la energía universal para lo que fuimos creados.

Que tal si en el día de hoy nos recordamos que vinimos a esta existencia para una sola cosa, el vivir esta experiencia, que no es nuestra realidad eterna, que solo es una simple coma en la oración que define nuestro caminar hacia la luz de nuestra divinidad.